Eduardo y los ratones

Idea de estructura para una sesión de musicoterapia

 

Eduardo y los ratones

 

Al iniciar la sesión se consensúan los juegos que se van a hacer. El objetivo de esto es que Eduardo sea consciente de lo que está haciendo en cada momento de la sesión. Que se sienta partícipe de la estructura acordada. De esta manera fomentamos que la tenga en cuenta, “están juntos en esto”. Resaltar que es básico que las metas sean sencillas y divertidas para él.

– Cantando en vivo la música se adapta el ritmo interno de cada individuo, además de darle la energía requerida en cada momento. En este caso se busca deliberadamente el contraste de dos emociones. De un ritmo sutil, que puede fomentar la curiosidad y tener un efecto calmante, a otra parte con un ritmo más vivo y marcado, que rompe tensiones y motiva el movimiento. Trabajar la letra y la melodía tiene atractivo intelectual, requiere memoria, orden y esfuerzo. Además, se produce un enriquecimiento lingüístico contextualizado que le ayuda a mejorar su vocabulario.

– Jugando con la música editada, Edu ha de adaptarse a los ritmos con el apoyo de la terapeuta. Se puede observar cómo el niño por momentos canta escuchando y otros lo hace sin coordinarse con la música. En un momento del vídeo, muestra molestia al “cortarle” la terapeuta para indicarle qué parte de la canción está sonando. Edu rompe con el ritmo que él está sintiendo y se une a lo que se le propone, superando la frustración inicial. Lo importante en este caso ha sido fomentar el vínculo paciente-terapeuta, pues lo que le motiva para seguir las pautas es el hecho de compartir.

Si la música invita a simbolizar suele atraer la atención del niño a emociones concretas donde confluir con la terapeuta. Por ejemplo, que los ratones sean pequeños y estén despertándose sugiere movimientos suaves y cortos, tranquilidad. Cuando saltan todos a la vez hay una energía más potente y clara.

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